Esta tarde, una vez más, la práctica totalidad de la plantilla, portando las camisetas alusivas a la falta de palabra de FCC y carteles con referencias a au conducta empresarial tanto de cara a los clientes externos (ciudadanía y ayuntamiento oscense) como a sus clientes internos (los trabajadores) han acudido al pleno mensual `para, nuevamente, hacer llegar a la corporación su malestar y preocupación ante la enésima tomadura de pelo de la multinacional.
Ya en la antesala del salón de plenos, concejales/as de diferentes grupos políticos se les acercaban con extrañeza, dado que creían que el conflicto estaba solucionado.
El pleno es de puro trámite hasta que llega el turno de ruegos y preguntas. Francho Nagore recuerda (en aragonés, la lengua declarada como extranjera) que en esta fecha se fusiló a un hombre especialmente querido por la ciudadanía oscense: Ramón Acín.
Llegado el turno del público, hasta cinco trabajadores de FCC toman la palabra para denunciar cuestiones tales como la no información de las tareas y zonas para estas próximas fiestas (empiezan en 72 horas), la falta de ejecución de un plan de igualdad de género en la empresa, las declaraciones del concejal Oliván en las que indicaba que la mayor parte de la limpieza viaria recae en las brigadas municipales o el apoyo, cuando no complicidad clara, del ayuntamiento con sus contratados.
La alcaldesa, en turno único de respuesta, manifiesta que hay un convenio y que todo lo que se plantea son cuestiones a dilucidar entre empresa y trabajadores, habiendo cauces legales para ello. También manifiesta su intención de seguir vigilantes en la evolución del desarrollo del servicio.

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